Delirado por
Mincha
a las
3:42
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Personal
No quiero quedarme aquí. No quiero que ese punto en el que descargo toda mi impotencia, mi rabia y mi miedo se convierta en mi única compañía. Que no sea un punto y seguido, que sea un final. Final a las barreras, a los límites, a los poros cerrados. Respirar haciendo mucho ruido, los poros abiertos y la piel gritando que ya basta de nada.
No quiero seguir aquí, quieta, esperando, hablando con suspiros y callando a mis manos. Parando mis pies y apretando las ganas contra el pecho.
Permanezco dentro de mí, de mis límites, de mi inercia. Y a cada paso que no doy… me siento más lejos.
"So why do you fill my sorrow With the words you've borrowed From the only place you've known"
Semana intensa en amplios sentidos. Empecé los exámenes la semana pasada, hoy he tenido otro, vienen mis padres este fin de semana y una amiga de Güini (recordemos, compañera de habitación) (que también es amiga mía, por eso de que íbamos las tres en la misma clase…), Cactus ha confesado, fui borracha a rehabilitación (LaFisio merece mención a parte) y Grey se me ha declarado (ah, no, esto último no).
Empecemos por el miércoles. Tuve mi primer examen. Cuando salimos decidimos celebrar fin de exámenes yo que sé qué en una cervecería (o algo). En la que íbamos para allí, como otras tantas veces, sacaron el tema de la desviación y Cactus dijo:
Cactus: Me gustan Mincha las mujeres. Soy bisexual.
Mincha: ¡Ay, omá! ¡Qué rica! Uhm.
He decidido respetar a una mujer con oso novio. Sí, no me miréis así. Otra cosa es que no me haga responsable de lo que pueda pasar en una noche de etilizamiento.
Bueno, pues ese mismo día entre tapa y tapa me cogí un señor pedo con el tinto de verano. Y así que me fui a rehabilitación. No os he contado que LaFisio está digamos… muy potable. Ronda los 30 y es monísima toda ella, un poco desequilibrada pero la locura tiene su lado sexy. La verdad es que no pasó nada interesante, no me caí, no vomité, nada. Lo único que tendría cara de completa imbécil. Ah, sí, y al llegar a LaResi (antes de rehabilitación) recé por no encontrarme a nadie y, menos, a nadie al que me pudiera perjudicar hablar en ese estado. Aham, me encontré con Grey. Séh, comí con ella. Sép, imagino me miraría con cara de: “puta retrasada”.
Al día siguiente salimos a celebrar un cumpleaños por cierto barrio bohemio que adoro. Ginebra, tequila y cerveza. NUNCA, repito, NUNCA lo hagáis. Estuve a muy poco de bajarle las bragas a Grey en medio del bar. Suerte que cuando empecé a desvariar se fueron y yo me quedé con Güini a la caza (fallida a causa de mareos espontáneos de las dos). Decidimos irnos y yo me quedé dormida con el portátil encima de mí, con la consecuente parálisis de Güini al creerme muerta en mi propio vómito lecho.
Odio que se me quede mirando fijamente. No me pongo nerviosa (no, pequeñas, eso no lo verán vuestros ojos) pero me trastoca. Ay, a veces te mataría y otras, en cambio, te lo quiero comer (8).
Casi un mes. Tenía los post preparados y todo pero el mundo confabula para que me distraiga y no publique. ¿En dónde habíamos quedado? Ah, sí, en mi aura sexual y la vuelta de Grey.
El sábado (aquel lejano sábado) salí a tomar algo y luego a cenar con las de clase. Es decir, que Cactus estaba entre ellas. Qué genial, diréis para vuestros adentros. PUES NO. ¿Por qué? Simple: en temas de corazón minchiano, NUNCA saldrá bien. Un pensamiento rondó mi mente durante toda la tarde, tenía un presentimiento. ¿Y si resulta que hoy se le da por aparecer con el novio? No ocurrió. La tarde transcurrió amena hasta que se produjo La Llamada del ahorro:
- Cactus: ¿Dónde estáis? Pues pasaos por aquí.
- Mincha: (accidente en el metro, accidente en el metro)
- Cactus: Ah, que venís en coche, ¿habéis aparcado?
- Mincha: (…)
- Cactus: ¿Os importa que venga mi novio?
- Mincha: ¡Claro que sí no!
Creo que mi sonrisa cínica me delató. No puedo mentir, mi cara me delata. Él es rancio, feo y gordocabrón, pero tan buena gente que apesta. No pude más que adorarlo y desear hacerle cosquillas y agarrar su enorme barriga. Lo que me consolaba es que apenas se tocaban o se dirigían la palabra. ¡Es más! Ni un mísero besito. Obvio, es bollera.
Ahí no acaba mi maravillosa suerte. Mientras tomábamos algo me llamó mi compañera de habitación:
- Güini: Mincha, no sabes lo que ha pasado.
- Mincha: No me asustes.
- Güini: Se ha vuelto a inundar la habitación.
- Mincha: ¿Por qué a mí? Vamos a ver, ¿por qué?
- Güini: Sobre todo, TU mesa, TUS apuntes están intentando secarse, TUS cosas, TUS libros (los que tenía que devolver a la biblioteca), TU flexo. Y menos mal que sacaste el portátil.
En efecto, una chica me comentó que cuando fue a buscarme a la habitación vio como salía agua por debajo de la puerta. Es lo maravilloso de vivir en una bohardilla… Eso y morir abrasada por el calor en verano.
Tras la cena me dirigí a paso lento y forzoso entre los fantasmas de la Gran Vía (tirurirooo) hacia LaResi. Cuando llegué, completamente abatida y desconsolada, abrí la puerta de mi habitación esperando encontrarla vacía para llorar agarrando mi conejo (peluche). ¿Qué me encontré? A Grey. Muerte súbita.
Estaba ella, Güini y otra chica (la llamaremos Vic). Nos pasamos la noche hablando de música y escuchándola. La melomanía me parece tan jodidamente sexy.
Durante ese fin de semana, toda esa semana y el fin de semana siguiente nos pasamos las malditas horas juntas. Exposiciones de gente culta y refinada incluidas. Hasta hoy seguimos con esa siamesidad repentina. Y creo que estoy muriendo lentamente. No puedo pasar tanto tiempo con ella pero es que tampoco quiero evitarlo.
La verdad es que no me martirizo pensándolo y me limito a disfrutar de su espléndida compañía. Oioioioi. Es decir, que estoy abierta uhm a amplias posibilidades amorosas. De hecho, hay un macho al cortejo. Y lo está haciendo muy bien. Aunque, sigo en la búsqueda de mi media naranja exprimida.
PD: a lo largo de esta actualización he recibido numerosas interrupciones (partidas de cartas incluidas). Vida ruin.
Sabía que iba a pasar esto, soy una puta vaga y en cuanto tengo un momento libre me hago un dedoduermo me disperso por el mundo de los sueños. Me hacía ilusión volver al blog pero creo que no soy capaz de estar al frente de este proyecto. Dimito.
Vale, basta. Solo quería mi momento diva.
Um, mi vida sigue igual. Todavía no he dejado la carrera, sigo siendo la soltera de oro del barrio, me follo cada vez que veo mi reflejo y creo que, a este paso, mi dedo corazón y yo terminaremos por culminar nuestra creciente relación en matrimonio.
Me pasan cosas patéticas interesantes, el problema es que cuando me propongo escribir se esfuman junto con mi ingenio, como a Paulina Rubio (la pobre). Al menos ella tiene (¿o tenía?) a Colate. ¡Mierda! Tengo que teñirme.
Últimamente padezco una mezcla hormonal y sentimental, cóctel molotov. Matarile al maricón. Y no entiendo a las mujeres.
Tampoco entiendo a los hombres. ¿No quieren chicas fáciles, sin compromiso? ¡Yo soy fácil, joder! Si solo quiero un polvo que me quieran. Siempre me topo con hombres con cerebro de mujer, si quiero estar con una… me la busco con TETAS.
Dior, en este post he dejado demasiado expuesto mi lado Cro-Magnon.
He de decir que no todo en mi mente es perversión. Es más, el sábado volverá Grey y creeré morir en cuanto la vea. La mayor putada de todas es que empiezo a ver a Cactus como algo más que el objeto del deseo. Tendré que empezar a pensar cómo deshacerme del novio: ¿en cachitos o entero?
Remontémonos a la noche del viernes 23 de enero del presente año:
20:30- “No voy a salir.”
20:35- “Me paso al botellón pero no bebo. No voy a salir.”
20:40- “Me emborracho y agonizo en mi cama. No voy a salir.”
21:30- “Salgo pero no bebo y vuelvo pronto.”
0:00- “Pásame la botellaaaaaAAAA (8)”
Que me bebo un cubata, que te bailo un ratico, que nos tomamos otro, que te guiño y me preguntas desde cuándo tengo parálisis facial. Seguimos bebiendo, comienzan los cánticos, que te quiero un montón: ay, ladrón, que me has robado el corazón. Partimos y me dejo las bragas en el techo.
En cuanto bajamos al hall las escaleras se cobran su primera víctima: no soy yo pero no cantemos victoria. A partir de aquí mi memoria va menguando. Cuentan las malas lenguas que corrimos entusiasmadas por el prado de una plaza madrileña.
Al llegar a la discoteca y ver que está poblada por esos maravillosos seres, los Telecanis, decido darme a la bebida. Mi vaso y yo empezamos la danza del cortejo, sin éxito. Solo se acercaban Jonatans al ritmo de “sueño contigooooooou, que me har’dadooooou (8)” de DJ Triana (verídico). Se me cae al suelo, el vaso. Me dan otra consumición mis bien queridas compañeras. Desde este momento aparece la decadencia. Lo único que recuerdo a partir de aquí es el taconazo de una zorra en mi dedito gordo del pie derecho.
Sábado 24 de enero:
11:00- (toc, toc)
(Pensamiento: ¿? Najdsnvggarhakjng aaaaaAAAAAH)
Grey y Reina (atención: personaje nuevo)- ¿Mincha? ¿Qué tal estás?
Mincha: ¿uh? No me acuerdo de nada
Grey/Reina: U.u’, ¿bajas a desayunar?
Mincha: njakhgoiagklgjrd, no
12:00- (toc, toc)
Flower (y otra personaje): ¡Minchaaaaaa! ¡Enséñame tu pie!
Mincha: ¿Mi pie?
Flower: ¿No te acuerdas? (odio esta PUTA pregunta) Te caíste y te metiste una señora hostia en medio de la discoteca. (creemos que fue por el taconazo, no por este accidente)
Mincha: Ah, pues sí… mi duele :_
(me destapo, llevo la camiseta de anoche y un tanga, me miro el pie)
Flower/Mincha: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡¿QUÉ ES ESOO?! (sí, mi dedo)
14:00- (toc, toc)
Grey: ¿Estás mejor?
Mincha: Sigo sin acordarme de nada.
Reina: ¿Bajas a comer?
Mi pobre dedín. Símbolo del multiculturalismo, yacían en él representadas todas las razas. Lo encontré de todos los colores menos del natural.
Lo mejor viene ahora. Bajo a comer, borracha todavía. Llego como puedo al comedor y respondo al 3er grado.
X: Cuéntame, ¿qué pasó anoche?
Mincha: ¿Eh? No me acuerdo.
X: ¿Qué pasó en el baño con Gigoló…?
Mincha: SOS
X: Te encontró tirada en el baño semidesnuda, te cogió y te llevó a tu cuarto… Seguro que calló algún besito jijijijujuju.
Cuando llegamos esa noche, a parte de querer meterme (borracha) en la habitación de Grey mientras ella me miraba atónita, me fui a mi habitación y me quité el pantalón. Volví a salir al baño y me quedé vegetando en camiseta y tanga. ¿Por qué? Misterios de la vida. De esa guisa me encontró Gigoló (quién, unos meses antes, se había metido muy ebrio en mi cama a las 6 de la mañana). Sin embargo, dejad de humedeceros, no ocurrió nada: él solo me vio el culo y creyó que estaba desnuda, por lo que avisó a Grey y a Reina porque yo no contestaba. Me levanté y me fui a dormir.
Dos meses y 11 días después. Dios me ha castigado por abandonar el blog: rehabilitación para mi dedo-morcilla y un aura de castidad que me acompaña allá a dónde mi libido vaya.
Para empezar el blog, lo haré describiendo el precioso círculo de amistades que me rodea. Más bien, de las que hablaré. Vale, solo de las que me interesa hablar. Como comprenderéis, mi vida social es demasiado excitante y amplia en la gran manzana, necesitaría las bragas de Falete para poder describirla con exactitud y al completo.
Ok, miento como una puta.
Mi vida se reduce a LaResi-Metro-Facultad-Metro-LaResi. La ventaja de todo esto es que tengo aquello que necesito para ser feliz en un único espacio, adivinad… sí, LaResi. Wow. Sexo, drogas, duchas, comida y rock&roll. Es como un Gran Hermano pero sin nominaciones.
Descripción:
- Cactus: es la mujer morbo, no puede meterme más fichas porque mi culo se ha cerrado. Cactus porque toda ella es “piensa en verde” pero si actúo en verde me pincho (pinchos = novio, noviO, NOVIO). Un minuto de silencio por mi ingenio.
- Grey:simplemente, la adoro. La pobre cree que es hetero pero todo el mundo sabe que está enamorada de mí, solo tiene que descubrirlo.
Creo que ya está bien por hoy, me he explayado lo suficiente.
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Ya podéis dejar de odiarme. Os he dado lo que anhelabais: el preámbulo de la historia de una bollera (nunca) entre dos mujeres heteros. No hablaré de machos (aunque podría, uuuuuhhh), los penes no tienen cabida en esta acera de la blogosfera.
PD: empiezo flojito.
Nota para el amor de mi vida:mis zanahorias son infinitamente mejores, jum.
En el próximo capítulo: “Vegetando con camiseta y tanga en el baño. De cómo mi dedo se volvió morcilla.”